Desde sus inicios, Jadao ha desarrollado espacios de formación con un propósito claro: Generar oportunidades sostenibles para mujeres que enfrentan barreras sociales y económicas en contextos diversos.

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A través de espacios de formación, hemos capacitado a más de 100 mujeres en 6 barrios de Valledupar - Cesar, Colombia, transmitiéndoles conocimientos técnicos en tejido con mostacilla (chaquiras), diseño artesanal, teoría del color, acabados y creación del producto final.

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De este proceso, 11 mujeres hoy hacen parte de manera articula de nuestro equipo de producción, en un modelo de trabajo colaborativo. De ellas, el 80% son madres cabeza de hogar, mujeres valientes que ahora generan ingresos económicos y cuentan con una red de apoyo basada en el arte y la solidaridad.

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Nuestros espacios formativos son inclusivos y diversos, atendiendo a mujeres indígenas, migrantes, víctimas del conflicto armado y jóvenes en situación de riesgo. En cada sesión no solo se transmite una técnica, sino también la convicción de que el arte puede dignificar la vida y abrir nuevos caminos.

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Jadao sigue creciendo con ellas y gracias a ellas, reafirmando su compromiso con un modelo de negocio que pone al ser humano y a la comunidad en el centro.

 

¿Por qué decimos “Tejiendo historias, creando oportunidades”?

Nuestro lema, “Tejiendo historias, creando oportunidades”, no es una frase decorativa: es la esencia de lo que hacemos todos los días. Cobra sentido en cada hilo, en cada puntada, en cada historia que se entrelaza en las manos de nuestras artesanas.

Tejemos historias, porque cada accesorio que creamos es mucho más que un objeto. Es el reflejo de una historia de vida, muchas veces marcada por el esfuerzo, el dolor, la migración, el conflicto o la desigualdad. Pero también es una historia de lucha, de creatividad, de fuerza interior, de sueños y de resiliencia. Al tejer, nuestras artesanas no solo construyen una pieza, reconstruyen su autoestima, su voz, su proyecto de vida.

Y creamos oportunidades, porque ese arte no se queda solo en lo simbólico. Detrás de cada creación hay empleo digno, autonomía económica, aprendizaje constante, redes de apoyo y crecimiento emocional. Cada venta se convierte en ingreso para una familia, en continuidad para los espacios de formación, en inspiración para otras mujeres que comienzan desde cero.

Creemos profundamente que cuando una mujer aprende a tejer su historia con dignidad, y encuentra un entorno que la valora, se convierte en una fuerza transformadora para su familia, su comunidad y su territorio.

Por eso tejemos historias. Por eso creamos oportunidades. Porque el arte es nuestro lenguaje, y la transformación, nuestro propósito.